LA FIBRA DIETÉTICA: ¿Dieta alta o baja en fibra en la enfermedad inflamatoria intestinal?


¡Buenos días!

Arrancamos semana y esta vez os traigo un tema que no sigue la linea de los anteriores. En este caso, os vengo a hablar de la fibra dietética, de los distintos tipos que existen, como actúa en nuestro organismo, y en qué alimentos podemos encontrarla principalmente. Además, como veréis a continuación la fibra cumple un papel fundamental en ciertas patologías, como es el caso de la colitis ulcerosa, enfermedad inflamatoria intestinal, etc.. pero muchas son las personas que no conocen con exactitud qué tipo de alimentación deben seguir para hacerla más llevadera, así que si eres uno de ellos, ¡presta atención a este nuevo post ! .

¿ Qué es la fibra? 

La fibra dietética es la parte del alimento que no es afectada ni metabolizada por el proceso digestivo, sólo una pequeña cantidad de ella puede ser metabolizada en el estómago y en el intestino, y el resto de ella pasa a través del tracto gastrointestinal y pasa a formar parte de las heces.  Podemos diferenciar dos tipos de fibra dietaria (soluble e insoluble) de la que hablaremos detalladamente más adelante.
 Gracias a la fermentación que producen las bacterias colonicas de la fibra, podemos obtener efectos beneficiosos, tanto directos como indirectos para la salud.
Desde nuestros primeros días de vida la flora intestinal va colonizando nuestro tracto digestivo como consecuencia del contacto con el medio ambiente, y a lo largo del tiempo irá cambiando, debido a factores externos como la dieta, el clima, el estrés, medicamentos, etc..


La fibra dietética llega a nuestro intestino grueso de forma inalterada, y las bacterias del colon son las encargadas de que pueda ser digerida en mayor o menor medida dependiendo de su estructura, gracias a la cantidad de enzimas digestivas de gran actividad metabólica que presentan; este proceso es lo que conocemos como fermentación, pudiendo haber dos tipos: Sacarolítica y proteolítica.
El resultado de la fermentación de la fibra es principalmente: ácidos grasos de cadena corta ( AGCC), gases ( Hidrógeno, anhídrido carbónico y metano) y energía. 

La fibra va a jugar un papel en todas las funciones del sistema digestivo desde la
masticación hasta la evacuación de las heces. Las dietas con un contenido en fibra
elevado requieren más tiempo de masticación por lo que enlentecen la velocidad de
deglución y esto implica una mayor salivación que va a repercutir en la mejora de la
higiene bucal. Además, se trata de un aspecto muy importante para una dieta saludable y
puede ser una ayuda valiosa en el manejo del peso. Una de las mejores fuentes de fibra
proviene de las legumbres.

Como mencioné anteriormente, existen dos tipos de fibra diferentes de las que os voy a hablar a continuación para que podáis diferenciarlas y conocerlas.


  •  Fibra soluble.

Parte comestible de la planta que resiste la digestión en el intestino
delgado y que experimenta una fermentación absoluta o parcial en el intestino
grueso. Se trata de un grupo de compuestos que nuestro aparato digestivo no
puede digerir al no disponer de las enzimas necesarias para ello.
Como consecuencia de su viscosidad, enlentecen el vaciamiento gástrico y
aumentan su distensión prolongando la sensación de saciedad. En el intestino
delgado la fibra soluble, nuevamente por la formación de soluciones viscosas,
enlentece el tiempo de tránsito.
También aumenta el espesor de la capa de agua que han de traspasar los solutos
para alcanzar la membrana del enterocito, lo que provoca una disminución en la
absorción de glucosa, lípidos y aminoácidos. Asimismo, se producirá una
disminución en la absorción de los ácidos biliares ya que estos se unen a los
residuos fenólicos y urónicos en la matriz de los polisacáridos. Reduce el colesterol
total y el LDL.

Esto puede alterar la formación de micelas y la absorción de las grasas. en general
fermentable, aumenta la biomasa bacteriana y la retención de agua.


  • Mejora la composición bacteriana.
  •  Disminuye los niveles de colesterol, total y LDL.
  •  Reduce el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.
  • Ayuda en la prevención de determinados tipos de cáncer como el de colon y

recto.

  • Regula los niveles de glucosa (azúcar) en sangre.



  •  Regula el tránsito intestinal, evitando el estreñimiento.


ALIMENTOS QUE CONTIENEN FIBRA SOLUBLE:




  •  Cereales: cebada, avena y salvado de avena.
  •  Semillas: lino y linaza.
  • Frutas: naranjas, manzanas, albaricoques, ciruelas o mangos.
  •  Verduras y hortalizas: zanahorias, pepinos, puerros, remolacha y col.



  •  Legumbres: judías, lentejas y guisantes.
  • Frutos secos: nueces u orejones.





Fibra insoluble.

Tipo de fibra que no se disuelve en el agua aunque tiene capacidad
de absorberlas. Las fibras insolubles o poco solubles son capaces de retener el agua en
su matriz estructural formando mezclas de baja viscosidad; esto produce un aumento de
la masa fecal que acelera el tránsito intestinal. Es la base para utilizar la fibra insoluble
en el tratamiento y prevención de la constipación crónica. Por otra parte también
contribuye a disminuir la concentración y el tiempo de contacto de potenciales
carcinogénicos con la mucosa del colon.

La fibra insoluble resulta particularmente interesante para controlar el tránsito intestinal,
es decir, favorece a la defecación y prevenir anomalías como el estreñimiento, las
hemorroides o la diverticulitis.

Su capacidad para deshacer las partículas nocivas del intestino ayuda a reducir el
riesgo a padecer cancer de cólon, cáncer de máma y cáncer de pulmón.
La fibra insoluble es capaz de retener las sales biliares y el colesterol de la dieta y ayudar a
eliminarlo del organismo.
Por este motivo, los integrales son depurativos y ayudan a reducir el colesterol y a prevenir las piedras en la vesícula.

ALIMENTOS CON FIBRA INSOLUBLE:


  • Salvado de trigo, salvado de avena.
  •  Frutos secos y frutas deshidratadas: nueces, dátiles, cacahuetes, anacardos,

pistachos, etc.

  •  Cereales integrales, maíz, arroz, avena,etc.
  •  Fibra de lino.
  • Pan de trigo integral
  •  Verduras como alcachofas, cardos, tupinambo, diente de león, etc.

  •  Las frutas en general.

¿ CÓMO DEBE SER NUESTRA DIETA EN LA ENFERMEDAD ? 

Es importante llevar una dieta equilibrada y saludable, suficiente en calorías y
proteínas para evitar la desnutrición y consiguiendo un buen estado nutricional.

Durante los periodos libres de clínica es interesante seguir una dieta rica en fibra,
por el efecto regenerador y estabilizante que esta tiene en la mucosa del intestino.

Por lo contrario en aquellos  pacientes a los que les queden estenosis residuales deberán reducir la
ingesta de fibra soluble e insoluble para prevenir la posibilidad de oclusiones
intestinales.

En términos generales, la dieta deber ser:


  •  Baja en sodio para evitar la retención de líquidos
  •  Baja en grasas.
  •  Libre de lactosa.



  •  Las porciones deben ser más pequeñas a intervalos más frecuentes.
  •  La cafeína debe estar limitada por su efecto laxante.
  •  Los alimentos blandos deben priorizarse frente a los alimentos picantes o

muy condimentados.

  • Beber preferentemente entre las comidas.


Alimentos que hay que evitar por su efecto irritante en el intestino:

1. Las espinacas, naranjas y embutidos  ya que hacen segregar bilis, que es
muy irritante para el intestino.
1. El alcohol, el café y los picantes.
2. Los alimentos quemados o demasiado tostados pueden ser irritantes para el
intestino.
3. Las carnes grasas y la mantequilla tienen un efecto proinflamatorio a causa
de sus grasas saturadas.
4. Alimentos flatulentos como las coles, las alcachofas, los cereales integrales
o las bebidas con gas pueden provocar un exceso de gases intestinales y
dar molestias.
5. Alimentos con sorbitol: bebidas light o zero, caramelos, chicles…pueden
provocar diarreas si se consumen en altas dosis.
6. Lácteos enteros. En algunos casos, si el tubo digestivo ha quedado dañado
por la enfermedad, la lactosa puede provocar diarreas y gases porque el
intestino no es capaz de digerir.



Alimentos a potenciar:

1. Alimentos ricos en proteínas de fácil digestión como el pescado blanco
(bacalao, merluza o lenguado) y las carnes blancas (conejo, pavo y pollo).
2. Alimentos ricos en betacarotenos como la zanahoria, la papaya o el mango,
que son protectores del tubo digestivo.
3. Alimentos ricos en vitamina E (aceite de oliva, el germen de trigo y el
aguacate) vitamina C (las fresas y el pimiento crudo) en selenio (ajo, la
cebolla y las setas) y en zinc (huevos y marisco) ya que aumentan las
defensas del cuerpo.
4. El aceite de oliva por sus propiedades antiinflamatorias, cicatrizantes y
antioxidantes.
5. Alimentos con efecto antiinflamatorio como el pescado azul o las nueces,
ricas en omega 3
6. Bacterias lácticas  ya que ayudan a mantener el intestino en buen estado.
En el caso de tolerar los lácteos se puede dar yogur, en el caso contrario lo
indicado sería tomar probióticos en forma de complemento.

Alimentos que aporten quercetina como la cebolla, la manzana, el brécol, la uva y la
col lombarda. Su efecto antioxidante y antiinflamatorio parece que puede ayudar en la
recuperación del tejido del colon dañado.

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